En principio, no prestamos este servicio, aunque teóricamente podría hacerse. El motivo es que muchas veces los documentos que nos envían para jurar son traducciones realizadas por el propio cliente o mediante herramientas automáticas, no por otro profesional. Esto supone un esfuerzo adicional considerable, ya que, en la gran mayoría de las ocasiones, la calidad de la traducción es muy deficiente y requiere una revisión exhaustiva, lo que implica más tiempo y trabajo que realizar una traducción desde cero.
Jurar un documento conlleva una gran responsabilidad, y si aceptamos jurar una traducción existente, debemos revisarla a fondo. Sin embargo, muchos clientes esperan una tarifa inferior, que no compensa el esfuerzo y el tiempo que requiere este trabajo. Por ello, preferimos no ofrecer este servicio.