El mercado negro de las traducciones juradas

Hace solo unos días saltaba la noticia de la detención de una persona en relación con la falsificación de traducciones juradas. La arrestada fue acusada de intrusismo profesional y falsedad en documento público. Se encargaba de traducir partidas de nacimiento y certificados de matrimonio de búlgaro a español, firmándolos con los datos de filiación de una traductora jurada. Por supuesto, sin el conocimiento ni la autorización de esta.

Tras este hecho, la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ) ha querido emitir un comunicado con el fin de alertar y crear conciencia sobre la frecuencia con la que se producen estos hechos. Os recomiendo a todos que no dejéis de leerlo.

Comunicado de la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ)

«Ante la noticia publicada en varios medios de comunicación, en la que se da cuenta de la detención de una falsa traductora, desde la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ) queremos alertar de la frecuencia con la que ocurren estos hechos, dada la ausencia de una normativa moderna que establezca unos requisitos mínimos de seguridad.

La realidad es que no sólo se producen falsificaciones, sino que también es frecuente el denominado «alquiler de sello», en el que un Traductor-Intérprete Jurado «alquila» su sello a cambio de una remuneración.

Es importante subrayar la grave trascendencia de tales delitos, habida cuenta de que las traducciones juradas desempeñan una función esencial en el tráfico jurídico y mercantil, constituyendo el mayor garante para conocer el contenido de un documento redactado en un idioma extranjero.

Desde la APTIJ reiteramos que los órganos competentes deben modernizar la legislación introduciendo todos los elementos necesarios para minimizar las posibilidades de falsificación como, por ejemplo, el uso obligatorio de sellos de seguridad, papel timbrado exclusivo, incorporación de firma electrónica, llevanza de un registro de traducciones juradas, etc., medidas que en la actualidad no son obligatorias.

Es preciso crear mecanismos que eviten el desamparo del ciudadano frente a los falsos profesionales, de la Administración Pública frente a las pretensiones sin validez jurídica y a veces inventadas que recogen los documentos falsificados, y de los auténticos profesionales y Traductores-Intérpretes Jurados frente a la mala praxis tolerada por la propia Administración española.

Por ello, la APTIJ quiere manifestar que condena expresamente las malas prácticas de aquellos que se hacen llamar indebidamente «traductores» y alerta a los usuarios y clientes ante los fraudes existentes. Asimismo, insta a la Oficina de Interpretación de Lenguas (OIL) del MAEC a un control más exhaustivo del ámbito de su competencia: los Traductores-Intérpretes Jurados nombrados por la propia OIL».

Con esta entrada aprovecho para advertiros acerca de los que dicen ser «traductores certificados» o «traductores notariales». Más de una y dos veces nos hemos encontrado con clientes a quienes les han rechazado una traducción por estar sellada y firmada por un falso traductor. Que no os engañen.

Los únicos autorizados para hacer traducciones oficiales son los Traductores-Intérpretes Jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC). Si queréis verificar la acreditación del traductor antes de enviarle vuestros documentos y confiarle el trabajo, podéis hacerlo en el listado de traductores jurados que publica el propio MAEC y que fue actualizado por última vez en abril de 2018.

Esperamos que estos consejos y advertencias os sean de ayuda.

¡Nos leemos en el próximo post!

Ana Gutiérrez González
Ana Gutiérrez González

CEO y fundadora de Between Traducciones. Soy licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada y Traductora-Intérprete Jurada de Inglés, habilitada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España.

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